Friday, August 14, 2009

Un pincel sobre Santo Domingo

El pincel rompe el trazo, a veces,
y los ojos mojados de un color mestizo
y la paleta abatida que mezcla un pensamiento puro
con otro de un color más claro, pero igualmente muerto.
Afuera, otra ciudad con nombre propio,
es pintada sobre Santo Domingo,
-su majestuosidad irreproducible y transparente,
ha visto morir a todos los campesinos-.
Ha muerto tanto la ciudad en el retrato
que más vale la pena quedarse dormida
como los perros echados en las aceras,
como los vendedores de miseria ambulante,
como los niños que lavan su inocencia en los cristales
bajo señales rojas que parpadean por dentro.
Morel no podrá pintar más caras de honradez pálida
más miradas inocentemente pervertidas,
ni más colores alegres encenderán a las ancianas
que fuman sus pipas.
Ha muerto la ciudad en el retrato
y ya no hay casuchas de madera inclinadas pobremente
hacia el laberinto que lleva al libro Doce bocas por casa.
Los campesinos han muerto sobre la ciudad
y el narcoamor mina la calle y borra los puentes
que nos hacen solo parecidos al amor incendiario
de Sir Francis Drake.
La desventura y el hambre han derrumbado nuestras fortalezas
por eso Las Damas ya no cruza
como una señora arrastrando la virtud
con su vestido elegante de bordados húmedos,
ahora la ciudad nueva lleva un “baji-mama” para los extranjeros
así adorna los puentes que unen el hambre atroz del este y el oeste,
del sur petrificado en su espasmo polvoriento
y espera a que abran más fábricas de miseria impecable.

Ya la noticia no galopa,
no se guarece bajo las copas de los árboles,
es un mensaje relámpago que importuna el sueño
para hacernos saber que somos un trazo
-de tiza o de sangre- a medio camino.

Teresa,
somos el extravío de lo que fuimos:
la niña que todos los días se alimenta de espinas,
el niño que encontró un disparo en un vaso de leche,
la mujer muerta al lado de la infelicidad impune,
y un hombre con su futuro pedido y deportado.

Wednesday, July 1, 2009

La piedra

Mi paso es una piedra iluminada
-pero una piedra-
y esta calle una taberna podrida en luces.
Etéreo rueda y me dibuja
con el garfio de su propia memoria.
Huye de quien se abalanza al destino
con la impertinencia minuciosa del rayo.
Huye de quien no ve en la muerte
un corazón con silueta de globo.
Huye sediento de sí uno que al rodar
quiso colgarse de un sueño…
Pero los sueños se rompen al caer,
cuando ruedan sin su collar de perro.

Monday, June 29, 2009

Detrás de las ovejas

Palpo el lado por donde pasó
la corriente más fría,
el tibio abrazo que navegó
por los canales abiertos de mi pecho,
cometa con larga cola de infortunios.

Me cubro con vendajes
que nublan mi vista otra vez.

Sigo las instrucciones de los que saben
que nunca marcho detrás de las ovejas.

Wednesday, June 24, 2009

Átame

Perdida y encontrada está esa mujer que amas.
Con el beso en la honda es un David poderoso y con miedo
un dedo recorriendo callejuelas hilvanadas
en una ciudad que esconde a dos amantes
como a dos gritos atrapados en un reloj de arena.
Y allí dentro, el misterio revela la muerte,
le hace abrir la boca mojada por un lechoso abrazo
y por la espesura de una certeza que toca sus pies.
Y allí abajo, echada como un perro,
lame los antiguos laberintos que te hicieron hombre
que te llevaron al principio de todos los comienzos
y te robó la voz con la que amabas para dejarte mudo de ti mismo
para arrancarte los besos dolorosos que una vez clavaron tu pecho
hasta dejarlo hueco y sonámbulo como el pecho de una paloma
aturdida por la bala.
Y allí, abajo,- átame –dice.
Átala junto al tronco de nomeolvides
átala al cordón de tu zapato para que no tropiece nunca.

Farah Hallal

Monday, June 8, 2009

Si el blower fuera un revólver…

No se requiere de muchos doctorados colgados detrás para saber que el negocio de los salones de belleza suele ser muy rentable en República Dominicana. Sin embargo, haría falta mucha imaginación para determinar, exactamente, cuántos hogares permanecen a flote gracias a esta fuente de ingreso.
A pesar de lo que representa este dinámico sector para la economía dominicana, estas muchachas que nos sirven con una sonrisa humilde y una fuerza guerrera, generalmente, desconocen sus derechos laborales.
En atención a eso señalo que si el blower fuera un revólver, a lo mejor también tendrían derecho a ocho dignas horas de trabajo, a recesos regulados y al agua para sus cuerpos deshidratados mientras disparan su instrumento en el campo de batalla.

Saturday, April 25, 2009

Un ojo en la media

Mi ojo derecho se escondió en mi media.
Allí suda y habla como loco con camisa.
El cuarto no tiene ventanas que lo ayuden a mirarse,
como un ojo sano.

Mi ojo derecho teme que una uña intente desgarrarlo.
No se atreve a llorar no vaya a ser que parezca un orín mojando una media.
No se atreve a reír porque la felicidad fue incestuosa con la piedra del zapato.

Mi ojo derecho es pobre porque no tiene nada que le atormente,
y aún así, se bebe cada palabra que ve, como un frasco de pastillas.

Mi pie derecho es un desnudo que aspira a una iluminación renacentista,
pero mi ojo derecho se escondió en mi media, donde la luz no pasa.

Farah Hallal